Mostrando entradas con la etiqueta INTRODUCCIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INTRODUCCIÓN. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de enero de 2012

OPINIONES PRELIMINARES VI

Finalmente, es importante destacar que en este trabajo se producen algunos vacíos de información por falta de material, pero en líneas generales se ha podido llevar medianamente una cronología de acontecimientos deportivos, futbolísticos en particular, que rescata no sólo los enfrentamientos formales de estudiantes en un principio y de los primeros clubes, sino que también indaga sobre los distintos potreros diseminados en la ciudad, los “güecos” que llamaban entonces, donde se formaron la mayoría de los primeros futbolistas paranaenses.

En el avance de las páginas se podrá conocer la formación de los primeros equipos, su desenvolvimiento dentro de los campos de juego, la incipiente rivalidad de aquellos tiempos, como así también el fervor de las hinchadas que nacieron a la par de las instituciones, cuyo comportamiento en más de una ocasión nos hace comprender que, por ejemplo, la violencia tampoco es un fenómeno nacido en esta época.

Se podrá rescatar en estas páginas datos estadísticos desconocidos y el desenvolvimiento de los clubes desde sus comienzos, incluyendo muchos que han desaparecido, como así también el origen de los encuentros clásicos de la ciudad, comenzando por el más antiguo de ellos: “Paraná F.B.C.” Vs. “Belgrano F.B.C”, que nació en 1912. Claro está que el primer clásico fue entre Paraná F.B.C. y el desaparecido Estudiantes F.B.C., que con su blanquinegra divisa se retiró de la práctica oficial del fútbol en la década del treinta.

Finalmente, se introducirán algunos datos genealógicos de los actores principales mencionados en esta investigación, con la finalidad de conocer más en profundidad la integración de cada uno de ellos en la sociedad paranaense.

OPINIONES PRELIMINARES V

Echando una mirada retrospectiva hacia el pasado, desde 1902 en adelante ha sido el fútbol en Paraná la expresión sana de la juventud y un vehículo al que ascendió la mayor parte de la ciudadanía paranaense, sin distingos; por el contrario, en sus comienzo las familias de sociedad eran habitué en los campos de juego. Si en sus comienzos los jóvenes corrieron detrás de una pelota sin saber bien de qué se trataba, encontraron en el profesor Cirilo Amancay Pintos de la Escuela Normal, el reglamento traducido de “puño y letra” y con él la forma de perfeccionarse en el juego.

¡Es una lástima que el estilo con que se manejan los intereses de los clubes de hoy no haya aquilatado entre sus blasones el amateurismo puro, la pasión por la divisa y la convocatoria espontánea como una consecuencia!

Sin embargo, si hoy Paraná genera deportistas profesionales de renombre, varios de ellos destacados integrantes de los seleccionados nacionales, debe hacerse notar que los tuvo siempre a lo largo de su historia. Desde el gran arquero y mejor atleta Miguel “Miguencho” Arigós que se fuera al desaparecido “Estudiantes” de Buenos Aires, siempre fueron surgiendo figuras de renombre que con honradez, desinterés y sacrificio nos representaron a nivel nacional e internacional.

En otro orden, tampoco son exclusividad de estos tiempos los entuertos y triquiñuelas entre dirigentes ya que, casi desde sus inicios, hubo varios sofocones en este sentido y tal vez, como más adelante se podrá comprobar, el principal perjudicado haya sido en los primeros tiempos el “Estudiantes F.B.C.”

OPINIONES PRELIMINARES IV

Fueron los alumnos de los distintos colegios quiénes asimilaron más rápido el juego que desplegaban los ingleses y su difusión fue tomada positivamente por rectores y profesores, desde la iniciativa que impulsara el escocés don Alejandro Watson Hutton, arribado al país en 1881 para dirigir el “Saint Andrew College”, e introducir la práctica de deportes, entre ellos el fútbol.

Años más tarde el mismo Watson fue quién logró en calle Venezuela al 1200 de Buenos Aires que se formalizara en mayo de 1893 la primera entidad del fútbol argentino: la “Argentina Football Leage”, siendo su primer presidente. Junto a los equipos porteños, tal el caso del primer campeón “Lomas Atletic Club”, nacieron en distintos puntos del país los equipos, generalmente vinculados al ferrocarril. También la ley de 1889 que fomentaba la práctica del deporte en los colegios hizo que en muchos de ellos comenzaran a formarse los primeros equipos.

La provincia de Entre Ríos no estuvo exenta de la práctica de este deporte desde el alumnado de sus colegios, tal como ocurrió en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, donde ya en 1901 se registraba la práctica del fútbol.

De la Revista de la Historia Entrerriana Nº 2. Año 1967,  se rescata lo siguiente:
“Fútbol. Los alumnos del Colegio practicaban este juego en el predio conocido por “campo de foot ball”, que con una extensión de cuatro manzanas, se hallaba ubicado en la parte este de la ciudad. El solar había sido cedido por la Municipalidad y la Provincia al Gobierno Nacional para que éste levante allí el nuevo edificio de la Escuela Normal, el que se terminó de construir en 1915.
Mientras tanto, convenientemente autorizado por la superioridad, esos terrenos servían de escenario a las prácticas deportivas juveniles.
A mediados de 1901, la rectoría aceptó una confrontación, a llevarse a cabo en Paraná, entre un equipo del Colegio y otro de la Escuela Normal de Santa Fe. El evento deportivo comprendería además otras pruebas  atléticas, calificadas con un puntaje establecido de antemano, y cuya suma, a la postre, señalaría al vencedor.
La delegación del Colegio del Uruguay concurrió a Paraná presidida por el propio rector, lo que habla bien a las claras de la importancia dada a esas actividades. Pero he aquí que la confrontación futbolística no llegó a realizarse - sí las otras competencias atléticas - , y ello se debió a que el equipo de la Escuela Normal de Santa Fe no se presentó a la lucha. Convencidos de que se les habían adjudicado los puntos correspondientes que, sumados a los obtenidos en las otras pruebas, consagraban vencedor al equipo del Colegio, la delegación emprendió el viaje de regreso. Mas, cual sería la sorpresa del rector al enterarse, días después, que la comisión fiscalizadora había resuelto no adjudicarle el puntaje correspondiente al partido de fútbol. Vedia, entonces, demostrando cabalmente su firme decisión de defender los prestigios del Colegio Histórico en todos los terrenos - aún en el deportivo - designó un comisión formada por personas distinguidas, residentes en Paraná, para que procediera al reclamo formal “a que este Colegio tiene derecho por la forma inaceptable en que se ha creído solucionar el caso del Foot-Ball ocurrido entre la Escuela Normal de Santa Fe y este Colegio Nacional”. Los poderes fueron conferidos a los señores: Canónigo Dr. José Viñas, Sr. Leopoldo Herrera y Dr. César B. Pérez Colman.

Este dato indica que también para esa fecha el fútbol se practicaba en Santa Fe y que si se había programado tal encuentro en Paraná, una cancha se habría diseñado para llevar a efecto ese desafío de estudiantes, lo cual hace presumir que por entonces, el año 1901, ya había en la capital provincial algunos incipientes cultores de este deporte.

OPINIONES PRELIMINARES III

Aquella manera extravagante para la época que los ingleses daban lugar en los partidos de fútbol los sábados por la tarde, en el afán de sentirse más cercanos a su patria, provocó que sean observados con sorpresa y admiración por la mayoría de los lugareños, aunque hubo también aquellos que pensaban que no estaban en su sano juicio.

Como dato anecdótico que sirve para pintar aquella realidad de principio del siglo XX, es digno de rescatar lo ocurrido en un pueblo del interior argentino. Allí los ingleses habían sido invitados a realizar una exhibición de “foot ball” ya que tenían referencia del entusiasmo que éste generaba. Ellos, que en Buenos Aires no habían encontrado inconvenientes para “correr detrás de una pelota”,  accedieron gustosos a aquel pedido.

La curiosidad de los paisanos convocados para observar este espectáculo se vio desbordada ante la presencia de veintidós hombres grandes, mostrando sus piernas blancas por debajo de las rodillas y vestidos con casacas de colores, que impulsaban a puntapiés una pelota de cuero, corriendo todos tras ella. Para colmo, cuando la alcanzaban no encontraban mejor ocurrencia que volverla a aventar.

No estuvo ausente en aquella cita el comisario del lugar, quien a poco de iniciarse el partido, haciendo honor al celo que tenía en el ejercicio de su profesión, hizo detener el juego para evitar aquel espectáculo bochornoso.

Fue entonces que aquellos sorprendidos ingleses tuvieron que acompañar al funcionario a la sede policial para responder por el supuesto escándalo público que habían producido.

Ya en el interior de la repartición policial el severo comisario disparó a los demorados:
- ¿A ustedes les parece que es forma escandalizar al paisanaje de esa manera?
  Los ingleses se miraban unos con otros y nada entendían de la contravención incurrida.
- Andar a las patadas detrás de un cuero inflado, nada menos que vestidos así… ¿se puede saber qué significa esto?
- Señor, sólo estamos jugando al “foot ball” – respondió uno de los frustrados deportistas extranjeros.
- Pues bien, gringuitos, aquí no me juegan más a eso; no sea que los vea de nuevo porque…

No hicieron falta más recomendaciones. Aquellos osados “ingleses locos” reflexionaron que era más conveniente limitarse a jugar en los descampados de Buenos Aires, donde su extravagancia pasaba más desapercibida.

Quedó para esta estampar esta anécdota el parte elevado a la superioridad por aquel comisario al día siguiente: “Debí tomar intervención porque en un terreno baldío varios ingleses locos corrían tras la pelota a la que daban patadas y para ello se habían calzado camisetas de colores y unos pantalones cortos que mostraban sus piernas hasta las rodillas”.

OPINIONES PRELIMINARES II

Si bien fueron varios los deportes que se empezaron a practicar, sin dudas que con los primeros partidos de “foot ball” la inclinación popular se volcó decididamente hacia él, convocando a una gran masa de jugadores y simpatizantes, incluyendo a las familias más caracterizadas de la ciudad.

Hablar de fútbol es hablar de sentimientos, de pasión, de idolatría, de amor por la casaca con la que se simpatiza. Es una constante, en mayor o menor medida, en todo lugar donde se lo practica. Lo curioso que esto no es sólo una propiedad de estos tiempos. El fútbol nació así, es así desde sus orígenes; tiene esa particularidad que otros deportes no tienen, lo que en muchos países, incluido el nuestro, lo transforma en esa “pasión de multitudes” tan afamada.

Desde los primeros encuentros entre distintas divisas se comenzó a generar la rivalidad y con ella nació el fervor del simpatizante, “la hinchada” de cada equipo. En nuestro país el fútbol en sí se proyectó rápidamente y se constituyó en el juego preferido del pueblo. La ciudad de Paraná no fue ajena a este fenómeno. Para encontrar datos concretos acerca del comienzo de la práctica del fútbol en Paraná, como así también de otros deportes, hay que remontarse a los fines del siglo XIX y al nacimiento del siglo XX.

El “Foot Ball” reglamentado que conocemos había nacido en Inglaterra el 26 de octubre de 1863 al constituirse la “English Foot Ball Assotiation” en la Freemason´s Tavern de Londres, en la que un grupo de estudiantes de distintas escuelas de Inglaterra establecieron las distintas reglas de juego del fútbol actual, desprendiéndose de lo que hoy es el rugby y su práctica; en poco más de treinta años se había extendido a todos los rincones, superando vertiginosamente sus propias fronteras. La Argentina no quedaba exenta de este fenómeno y si fue el ferrocarril quién a su paso distribuyó progreso por los distintos rincones del interior de nuestro territorio, llevó también consigo el embrión principal para generar desde escarpados terrenos la gran pasión argentina de la actualidad: el juego del fútbol.

Rápidamente se extendió este deporte por todas las provincias, incluyendo el sur argentino, tal el caso de Chubut como lo veremos más adelante. Y así nació el principal deporte del pueblo argentino que lo hizo suyo, lo cobijó en su seno y lo difundió desde su origen, estampándole como sello propio: la “picardía criolla”, que para siempre se anidó en su corazón.

Los “ingleses locos” no se contentaron con introducir el juego del fútbol entre el alumnado de la “English Higth School” de Buenos Aires, de la mano de su director y fundador don Alejandro Watson Hutton, sino que anónimos ingleses, empleados ferrocarrileros diseminados por el interior, tuvieron la responsabilidad de exhibir su práctica, que fue asimilada con una velocidad asombrosa por niños y jóvenes, principalmente estudiantes, quiénes se las ingeniaban para ubicar los “huecos” y “potreritos” y afianzarse en el juego que escandalizaba a los mayores y que sacaba “canas verdes” a las severas madres, pero que iba exteriorizando en gambetas y quiebres de cintura un estilo que en el tiempo logró “chapa patente” en todos los países del mundo.

OPINIONES PRELIMINARES I

En estos tiempos en que nuestra juventud no se siente atraída por la práctica del deporte en forma amateur, seguramente por la oferta de otras actividades lúdicas que consumen su tiempo libre, es interesante volver a escudriñar en el pasado lo que los primeros deportistas hicieron, lo que cultivaron en el tiempo, lo que fueron capaces de organizar, como así también el grado de participación del público de la sociedad paranaense.

La realización de este trabajo de investigación acerca de la práctica del deporte en Paraná y su zona, principalmente el fútbol, tiene como fuente más importante los periódicos de aquellos tiempos, muchos de ellos de muy difícil lectura (por el estado en que se encuentran), debido a lo cual hay que someterse a la tendencia que cada uno de ellos pudo haber tenido en ese momento. Al mencionar la tendencia, no sólo se refiere a la orientación política que pudieron haber tenido, sino también a la inclinación o simpatía que cada uno de los cronistas tuvo respecto a las primeras divisas deportivas de Paraná, lo que se veía reflejado en las notas en más de una oportunidad.

La utilización del tiempo libre a medida que aparecía la práctica de distintos deportes fue alejando a los pobladores de las riñas de gallos, de las carreras de caballos, de las pulperías o del rancho mismo donde los parroquianos se dedicaban a rememorar las viejas luchas, aquellas de la acción guerrera en la que los entrerrianos tuvieron marcada participación.

Seguramente que el deporte más antiguo practicado en Paraná es el juego de la pelota vasca, ya que se registran actividades por parte de la comunidad vasca desde la época de la Confederación Argentina a partir de 1853; la cancha más antigua que se recuerda fue inaugurada en 1873 en Puerto Viejo, llamada “La Vizcaína”, cuya dueña fue de la Sra. Francisca U. de Muguruza.