sábado, 21 de enero de 2012

PELOTA DE MANO. PELOTA A PALETA

Previo a la actividad en otros deportes, fueron la pelota vasca, la pelota a mano y la pelota a paleta las primeras actividades deportivas que se reconocen en la ciudad; desde la época de la Confederación Argentina, alrededor de 1853, se registran encuentros de pelota vasca; ya se ha apuntado la inauguración de la cancha “La Vizcaína”, en la zona de Puerto Viejo, en 1873 en un terreno propiedad de la Sra. Francisca U. de Muguruza, que contó con la participación de Chiquito” de Elbar. Más tarde esa cancha perteneció a los Onaindia y luego volvió a los Trachitte Muguruza.

Alrededor de 1880 ya existían en la ciudad los viejos “frontones”, siendo tal vez el más céntrico el que perteneciera a Plácido y José Echegaray, ubicada en calle Urquiza y 9 de Julio (ángulo sudoeste), que se llamó la “Cancha de Oriente” y que se inauguró por 1875 y años más tarde se trasladó a calle Peru N° 82. También había canchas “vizcaínas” o abiertas en la zona de Puerto Viejo, por ejemplo la Cancha de los Uranga (donde el vasco don Francisco Uranga, casado con doña Cándida Descarga, tenía su calera) y la cancha “del Globo” que tuvo varios dueños.

Para ubicarse mejor en ese tiempo, es digno rescatar un párrafo de “Recuerdos de mi Niñez.1877-1889” de Moisés Velasco, que rememora lo siguiente: “el juego de pelota se hacía por tantos, utilizando pelotas de aire o de goma maciza, usando ambas manos, derecha o izquierda solamente, o de revés. A las dos canchas que había en el centro, la de Juan Cortabarría y de Engracia Echegaray, sabíamos ir a jugar algún partido a 12 tantos (…), sabíamos ir también para ver partidos a guante, pala o cesta, a la cancha “del Globo”, donde sabían jugar Pepe Echegaray, José y Antonio Arce, Jenaro Benet, el negro Parreño, Miguel Laurencena y otros más. A las canchas “Vizcaya” y la de Aldasaro, que estaban en el puerto, raras veces íbamos”.

Las competencias eran  habituales y llegaron a desarrollarse varias jornadas inter departamentales, como las que se realizaban con jugadores de La Paz (E. R.). “Gran partida de pelota. Anteayer ha debido jugarse en La Paz un gran partido de pelotas entre dos “peloteadores” lapaceños y dos famosos jugadores que salieron de ésta el miércoles en el (vapor) “Luján”, uno criollo y el otro vasco. Con alguna frecuencia han venido a visitar a los jugadores del Paraná los de La Paz y casi siempre han regresado llevándose la palma del laurel y los reales de éstos. Ahora, después de largos ejercicios, bien adiestrados en el manejo de la pelota, en el sota mano, en el rebote, el revés y los tambores, los dos grandes jugadores del Paraná se han ido a hacer su partida a La Paz y tomar una revancha que ya la exige el honor de los jugadores paranaenses. Llevan un buen número de partidarios y aplaudidores y hasta copleros que canten su fama”. 

Durante esta época era el juego de pelota a mano muy popular y los campeonatos que se organizaban concitaban el interés de numerosos público. Un suelto de prensa dice lo siguiente: “¡Va pelota!!! El domingo será gran día para los afectos al juego de pelota. En la cancha de “Aurrera” se jugarán importantes partidos. Allá los vascuences” . (Aurrera: “aurrera gelditu zaretenok”: para adelante los que habéis quedado)

Para el jueves 23 de mayo de 1895 se organizó en la “Cancha Abierta del Pueblo – Plaza Euskara” (Cancha de los Uranga) una competencia dedicada a la juventud de la capital, cuya recaudación sería destinada a la compra de vestuarios para la Guardia Nacional. La entrada se fijó en 1 peso y “arriba” (desde la barranca) en 50 centavos. La Comisión Directiva encargada de esta organización estaba integrada, entre otros, por: Fermín Uzín de calle Concordia Nº 92, Miguel Micheltorena de calle Industria Nº 16, Francisco Uranga (h) de calle San Martín Nº 128 y Pedro Giovanelli de calle Buenos Aires Nº 71.

El amplio programa a comenzar a las 2 de la tarde era el siguiente:
1º.- Partido a mano con pelotas finas a 40 tantos: Equipo de los “Azules” integrado por Miguel Izaguirre, Lucio Uranga y Claudio Onaindia y el equipo de los “Colorados” por José Urruzuno, Juan Izaguirre y Cándido Uranga.
2º.- Quiniela: a mano entre los siguientes aficionados: Juan Izaguirre, José Urruzuno, Lucio Uranga, Claudio Onaindia, Miguel Izaguirre, Miguel Micheltorena, Cándido Uranga y Pedro Giovanelli.
3º.- Partido a guantes a 40 tantos, con 6 pelotas, traer y traer: “Azules”: Dr. Miguel Laurencena y Miguel Izaguirre. “Colorados”: Juan Izaguirre y Plácido Echegaray.
4º.- Partido a cestas a 40 tantos: “Azules”: José Susini y José Urruzuno. “Colorados”: José R. Montini y Juan Izaguirre. La empresa del tranvía al puerto (tracción a sangre) se adhirió a la iniciativa donando el 50 % de los pasajes en el día de esta fiesta.

Aquella competencia en la Cancha de los Uranga fue exitosa ya que produjo en la boletería 451 pesos, lo que indica que asistieron más de 500 aficionados. El producido de la donación del “Tranway Paraná” fue de 60, 80 pesos, lo que arrojó un total de 511,80 pesos para la adquisición de uniformes para la Guardia Nacional.

Los organizadores hicieron público su agradecimiento al Comandante Bravo por facilitar la Banda del Regimiento 12 de Infantería, al señor Chamoussy, por facilitar la Banda de la Policía provincial, a los que hicieron de boleteros e inspectores y a la concurrencia en general.

Respecto a los partidos jugados aquel día, en el primero a mano limpia y a 40 tantos, José Urruzuno, Juan Izaguirre y Cándido Uranga ganaron el saque lo que les permitió obtener los primeros dos tantos, notándose el favoritismo del público hacia ellos, pero los azules Miguel Izaguirre, Lucio Uranga y Claudio Onaindia demostraron una variedad de recursos que hizo suponer que extremarían sus esfuerzos en pos del triunfo. La lucha se hizo empeñosa, “todos querían hacer el juego, de adelante por ser el más lucido; a una cortada le sucedió una rasante, dos paredes, una baja o una dejada sobre el tambor que ultimaba el tanto y arrancaba el merecido aplauso. Al llegar al tanto 32, se alargó el partido a 50; el entusiasmo crecía, los azules parecía que tenían más aliento y consiguieron la victoria dejando a sus rivales en 44  tantos”.  En la Quiniela, que fue deslucida, triunfó fácilmente Claudio Onaindia.

El partido a guante fue el que más concitó la atención del numeroso público, ya que la fuerza y destreza de los azules Dr. Laurencena y M. Izaguirre y de los colorados P. Echegaray y J. Izaguirre estaban equilibradas. En los azules Laurencena fue al saque y M. Izaguirre al resto. Los colorados le dirigían el juego a éste, quien tenía que multiplicarse porque las pelotas le llegaban “vivas” y no le daban reposo. Aun no había devuelto con bolea una pelota larga de Echegaray, cuando debía responder a dos paredes de J. Izaguirre. Al disputar el 5º tanto M. Izaguirre se notó algo cansado y hubo una levantada de los “colorados” que se pusieron 14 a 11, con el aplauso del público que los hizo su favorito.

Luego se notó la recuperación de M. Izaguirre, quién devolvió una rasante de su hermano que le valió el tanto. Al entrar Laurencena al saque hizo uno tan diestro que Echegaray no pudo contestar.

“Los azules habían reaccionado, a los dos se les veía luchar con entusiasmo y lucir un juego superior; por su parte los colorados no cedían, las pelotas se prolongaban, el público no cesaba de aplaudir y con el mayor entusiasmo llegaron a igualar a 39. Aquí pedían unos que se alargara, otros que no, se oían voces, risas que dan carácter típico a esta clase de espectáculos y por fin se resolvió que se ultimara. Hizo el saque el Dr. Laurencena, Echegaray esperó para restar la pelota al bote, pero éste fue falso y no lo pudo conseguir. Los colorados habían sido derrotados, pero tan honrosamente que los aplausos correspondían por igual a los cuatro jugadores”.

Veinte años más tarde aparece el Club Pelotaris de Paraná, cuya comisión directiva adquirió un terreno en calle Rivadavia, a media cuadra del Parque Urquiza, para construir allí dos bonitas canchas de pelota a todo confort.

El 30 de enero de 1916 visitó la ciudad de Paraná el profesional de share Baltazar Astigarraga, quién enfrentó en la Cancha Vizcaína al oficial de pala local Enrique Alonso.

domingo, 15 de enero de 2012

PRIMER HIPÓDROMO DE PARANÁ

EN LA MANZANA DONDE SE VE EL MAYOR ESPACIO VERDE ESTUVO EL PRIMER HIPÓDROMO DE PARANÁ, ENTRE LAS CALLES RAMÍREZ Y NOGOYÁ (AL ESTE)

PRIMER CLUB DEPORTIVO DE PARANÁ

Primera Institución Deportiva de Paraná:
Club Gimnasia y Esgrima
Los habitantes de la ciudad ya no se conformaban con utilizar su tiempo libre concurriendo a las riñas de gallo o a las carreras cuadreras. Comenzaba a adquirir importancia la práctica de los primeros deportes. Para ello se creó el primer club deportivo de la ciudad de Paraná, según algunos afirman que su fundación data del 28 de agosto de 1889 y que su primera sede fue en Calle Buenos Aires; estuvieron entre sus fundadores personas vinculadas al partido político gobernante:
“CLUB GIMNASIA Y ESGRIMA. Tenemos conocimiento que para el primero del mes entrante quedará el club Gimnasia y Esgrima instalado definitivamente en el espacioso salón de la casa del señor Juan V. Sosa, en los bajos del “Centro Comercial”. Este local será provisorio hasta que los señores Palma construyan el que han prometido con todas las comodidades necesarias para un centro de esta clase” .

El club tuvo sus inconvenientes por parte de algunos interesados en difamarlo. En marzo de 1891 se rescata esta suelto de prensa que dice lo siguiente:
“El Club Gimnasia y Esgrima uno de los centros debidamente instalados y de tanta utilidad al público que honra a la sociedad paranaense y a la juventud que lo sostiene, desde tiempo a esta parte es víctima de uno o dos descontentos que pretendiendo hundirlo, como ellos dicen, se ocupan en buscar firmantes que renuncien a ser miembros de un centro que todo lo que merece es protección.
 El Club G. y Esgrima quizás el único centro de diversión y utilidad pública con que cuenta nuestra sociedad no decae porque dentro de sus miembros muy pocos se han hecho eco de protestas infundadas y sólo han conseguido hacer borrar seis o siete y la reprobación de todos sus miembros por hechos como el que nos ocupa y que habla muy poco en honor de quienes lo hayan iniciado.
 Se dice que este disgusto parte de que en club se hacía política: los hechos han demostrado lo contrario, pero si así fuese, nosotros seríamos los primeros en vituperar las terjiversaciones de la institución del centro que prohíbe terminantemente toda inmiscusión en política de ningún género en una sociedad puramente recreativa.
Lo volveremos a decir: creemos que el Club G. y Esgrima no debe morir por nimiedades ni susceptibilidades inocentes por no calificarlas con más fuerte epíteto, pues de lo contrario daremos  una posible idea de nuestro progreso”.

La práctica de la Pelota de Mano y Pelota – Paleta pudo haber sido el embrión para la fundación de esta primera institución deportiva en la ciudad alrededor de 1889, ya que en sus primeros años una de sus actividades más importantes fue ésta. En un suelto de prensa de setiembre de 1891 se lee: “Se invita a sus socios a Asamblea Extraordinaria para el 5 de setiembre  en su local para establecer la forma que se implementará el impuesto necesario para pagar la construcción de una cancha de pelota”. Al mes siguiente se aceleraban los trabajos para inaugurar su nueva local que funcionaría frente a la Plaza 1º de Mayo, donde estaría emplazada la nueva cancha de pelota, para lo cual se  vendían acciones, siendo Jacinto Camps el adquirente de 100, entre otros tantos y para octubre se organizaba un Asalto de Esgrima y velada literaria. Para ubicar mejor este espacio físico en la actualidad, el club Gimnasia funcionaba en lo que fue luego el primer Centro Comercial, al costado del edificio del actual Banco BERSA, esquina que originalmente fue propiedad de don Camilo Idoate.

Dentro de los pro y los contra que hacen a la práctica de distintos deportes, los hubo antes como hoy y siempre será materia de discusión. Es interesante al respecto es una nota aparecida en un diario en 1897, que dice así: CLUB GIMNASIA Y ESGRIMA. Llamamos muy seriamente la atención de la directiva de esta sociedad sobre la afluencia de menores a todas horas a la cancha de pelota que tiene el club en su local de la Plaza 1º de Mayo. Los ejercicios gimnásticos son muy buenos indudablemente pero el abuso y en la forma que allí está sucediendo puede llegar a ser pernicioso. Cuanto antes debe establecerse una reglamentación que corrija este mal”.

Muchos años después y antes de la desaparición de este club, algunos de sus asociados y simpatizantes fundaron el actual Club Atlético Instituto en noviembre de 1943 con la finalidad de dedicarse a la práctica del fútbol, construyendo sus instalaciones en la zona de chacras al este de la ciudad.

PRIMERAS CARRERAS DE CABALLOS EN PARANÁ

LAS CUADRERAS, PRIMER HIPÓDROMO Y ACTUAL HIPÓDROMO (HOY YA CERRADO)

Las carreras cuadreras que en principio se realizaban en caminos vecinales o campos adecuados al efecto y luego, con la realización de las mismas en el recién inaugurado “Hipódromo Argentino” (cuyo primer propietario fue el señor Eduardo Fernández) a partir de abril de 1887, comenzaron a ser de gran atracción popular. El emplazamiento de este hipódromo estaba en la continuidad de calle Nogoyá (camino viejo a Villa Urquiza) y Alsina (hoy Boulevard Ramírez), en el ángulo nord – oriental, que en la actualidad ocupa una escuela pública, cuyo predio fue también un depósito de la empresa de energía eléctrica.

Este primer hipódromo tenía 18 hectáreas, 80 áreas y 43 centiáreas, con linderos: por el norte con César Corte, por el sur (Calle Nogoyá por medio) con Enrique Berduc, por el este (Calle por medio) con Santiago Raffo, Armándola y Sanguinetti y por el oeste (Boulevard Alsina por medio) con Celestina Antelo de Díaz.

Luego de la habilitación municipal, el miércoles 25 de mayo de 1887 se inauguró oficialmente este hipódromo para los aficionados al sportman. La prensa se hizo eco de este acontecimiento: “Debemos decir que fue una inauguración espléndida, pues asistió una numerosa concurrencia y se efectuaron interesantes carreras. El señor Fernández se ha hecho acreedor a nuestras más vivas felicitaciones por haber dotado al Paraná de un Hipódromo que hace honor a su constructor y que llena las exigencias de los aficionados a las carreras. ¡Lástima grande que no contemos con un Jockey club! El Hipódromo será en adelante un verdadero paseo”.

Para destacar la importancia que se le dio a este nuevo emprendimiento para entretener a la afición paranaense, inmediatamente la acreditada Cochería “La Capital” de don Francisco Oddone, de calle Buenos Aires Nº 80, estableció una línea de carruajes desde la Plaza 1º de Mayo a partir del mediodía en los días de carreras, al precio de 20 centavos por persona.

Duró poco tiempo la actividad hípica organizada por Eduardo Fernández, ya que para comienzos de junio de ese año se fundó el Jockey Club Paraná, se crearon sus estatutos y se le adquirió el predio en 16.000 pesos, con todos los privilegios que tenía acordados por el municipio capitalino.

La primera actividad que organizó el Jockey Club Paraná fue para el domingo 17 de junio de ese año, teniendo el hipódromo una buena concurrencia. Algunas carreras fueron interesantes y llamaron la atención de los espectadores. Los organizadores programaron el lanzamiento del “sport” para el domingo siguiente con la concertación de una carrera entre caballos de Diógenes Aguirre y de Ricardo López Jordán (hijo), en un tiro de una vuelta al circo por la depositada de 500 pesos. El domingo 16 de diciembre de ese año hubo dos carreras de cierta importancia; en una ganó cortado un zaino del Dr. Calderón sobre “Hidalgo” perteneciente al mayor Ríos y en una carrera de carruajes ganó el de Diógenes Aguirre sobre el de Sebastián Puig. La alegría de Aguirre duró poco ya que aceptó un  desafío de Alejandro Parera para el día siguiente, en un tiro de 4.000 metros (éste le dio 200 metros de ventaja), y perdió.

Las actividades continuaron desarrollándose durante los años siguientes bajo la supervisión del Jockey Club Paraná. Para el domingo 17 de noviembre de 1889 se realizaron carreras en el hipódromo y las autoridades designadas fueron las siguientes: Jueces de Raya: Leónidas Zaballa, Alejandro Carbó y C. Ruiz Moreno. Banderas: J. Mihura, M. A. Crespo. Balanza y Cancha: Vicente Zaballa y Santiago Arteaga. Veedores: A. Uzín, C. Millán, Fortunato Ceballos, José Giovanelli.

Para el año 1896 la Comisión Directiva del Jockey Club Paraná, tras una asamblea general, quedaba integrada de la siguiente manera:
Presidente: Néstor Fernández de la Puente. Vicepresidente: Francisco Carbó. Tesorero: Baltasar Torres. Secretario: Enrique A. Tabossi, Vocales titulares: Quirse Campdesuñé, Dr. Vicente Zaballa, Marcelino T. Aspillaga, Gerónimo Montiel. Suplentes: Luis Muzio, Miguel Parera Denis, Roberto Comas, Alejandro Carbó. También se resolvió en aquella asamblea alquilar el hipódromo por 40 pesos mensuales a los señores Salustiano Martínez y Toribio Gramajo.

Así fueron desarrollándose las carreras de caballos en el antiguo hipódromo, hasta que se trasladó la actividad turfística al predio actual. El 17 de abril de 1923 fueron firmadas las escrituras de compra venta de los terrenos donde se instalaría el nuevo hipódromo ante el escribano Ezequiel Balbarrey.

Para ello se había refundado el Jockey Club Paraná y “la naciente institución se ha iniciado con buenas perspectivas y todo hace creer que en breve será una realidad la institución, durante tanto tiempo perseguida, de un hipódromo con todas las comodidades requeridas. Los iniciadores de la idea la han tomado con mucho entusiasmo y actualmente se ocupan de la colocación de las acciones, habiendo sido acogidos los trabajos con gran simpatía, por lo que a la fecha se ha suscripto un considerable número de acciones. Están también para terminarse los planos generales de las obras que se efectuarán, en los cuales, además de las pistas, tribunas y comodidades para las carreras de caballos, se incluirán canchas de tennis, golf y otros juegos, como así también espaciosos jardines. De esta manera la comisión del Jockey Club espera convertir en breve tiempo los terrenos adquiridos en un lugar de recreo y esparcimiento que a no dudarlo atraerá gran concurrencia. El hipódromo de Paraná será de todas las instituciones similares la que estará a más corta distancia de una ciudad y eso ha de ser un elemento de indiscutible valor para el éxito de la iniciativa”.

Entre fines de febrero y principio de marzo de 1924 fue inaugurada la primera parte del nuevo hipódromo de acuerdo al siguiente parte de prensa: “…tenemos conocimiento que la Comisión de Ingenieros que tiene a su cago las obras del nuevo hipódromo ha resuelto comunicar a la Comisión Directiva del Jockey Club que el local no se encontrará en condiciones de ser habilitado para su inauguración hasta fines de febrero”.

Los trabajos continuaron luego de haberse inaugurados la primera etapa y se trabajó intensamente para habilitar el tiro de 1.200 metros en una carrera clásica que se había programado por el 9 de Julio.

Finalmente se contó con la pista completa para darle inauguración el 1 de noviembre de 1924 en un día memorable, ya que se trataba de a finalización de los trabajos más difíciles y costosos que había encarado por entonces el Jockey Club. “Deben sentirse legítimamente satisfechos todos aquellos que han contribuido a llevar a feliz término una empresa que, malgrado el presagio desalentador de los pesimistas y los deseos mezquinos de los egoístas, ha conseguido triunfar ampliamente hasta lograr el patrocinio y subsidio de la institución similar de Buenos Aires. Ante el triunfo adecuado, quienes con su nombre dieron prestigios y garantías a la reciente asociación, quienes en todo momento han efectuado un apoyo moral y material, quienes desinteresadamente han puesto al servicio de la obra emprendida su capacidad y trabajo personal, los que contribuyeron a organizar el funcionamiento del hipódromo, los que con espíritu altamente deportivo y a costa de verdaderos sacrificios pecuniarios dieron vida al mismo hipódromo y en fin, a todos aquellos que el alguna forma aportaron entusiasmo y energía a la obra, debe serles particularmente grato el día de hoy”.
INAUGURACIÓN DEL HIPÓDROMO DE PARANÁ EL 1 DE NOVIEMBRE DE 1924


LA PRÁCTICA DE DEPORTES EN PARANÁ. ENTRE RÍOS

La utilización del tiempo libre. La Recreación

Hacia fines del siglo XIX la población de la ciudad de Paraná y sus alrededores comenzaba a mezclarse con la masiva corriente inmigratoria afincada principalmente en la zona de chacras y quintas. Hasta entonces las riñas de gallos, la taba, las carreras cuadreras y otras prácticas campestres, ocupaban el generoso tiempo libre de los lugareños. Los extranjeros que recién llegaban, a partir de 1878, tenían mucho que hacer para generar sus magros recursos, generalmente en el laboreo de la tierra, para pensar en disfrutar de algún tiempo libre para el esparcimiento.

Sólo como dato anecdótico, por ser una costumbre poco arraigada en esta región (como lo fue en general en el país), es digno de destacar la realización de esporádicas corridas de toros. No hay registro de su existencia más que en muy pocas oportunidades. La mas antigua de ellas data de 1900 y mereció este comentario: CORRIDA DE TOROS. Fue bastante numerosa la concurrencia que ayer asistió a las carreras de toros que se efectuaron frente al Parque Urquiza, en el local del velódromo. El público ha sido mal impresionado de este espectáculo que, a decir verdad, ha sido un verdadero fracaso”. Muchos años más tarde, para junio de 1924, se volvió a realizar una experiencia similar, esta vez en el predio que  la Sociedad Rural tenía sobre Avenida Echagüe, en las proximidades de la vieja Estación Terminal de Ómnibus, donde poco tiempo después se construyó el primer estadio del Club Paraná.

viernes, 13 de enero de 2012

FOTO DE LA PORTADA. PARANÁ F.B.C. 1907


El Paraná Foot Ball Club, nacido el 16 de junio de 1907, fue el primer equipo organizado que compitió en las lides del fútbol paranaense, realizando su primer encuentro el 24 de junio de dicho año frente a un conjunto del Colegio Nacional.
En honor a la verdad, la fotografía es del citado equipo posterior al conjunto inicial, aunque data de 1907, cuando ya había comenzado a atajar Máximo Müller (quien formó familia y radicó en San Benito). Los demás integrantes eran; Godofredo Arigós y Cayetano Blanda; Benito Turre, Alejandro Prieto y Pedro Camarero; Pedro Mutio, Ernesto Arengo, Vicente Onaindia, Aníbal Vásquez y Juan Monti.

miércoles, 11 de enero de 2012

OPINIONES PRELIMINARES VI

Finalmente, es importante destacar que en este trabajo se producen algunos vacíos de información por falta de material, pero en líneas generales se ha podido llevar medianamente una cronología de acontecimientos deportivos, futbolísticos en particular, que rescata no sólo los enfrentamientos formales de estudiantes en un principio y de los primeros clubes, sino que también indaga sobre los distintos potreros diseminados en la ciudad, los “güecos” que llamaban entonces, donde se formaron la mayoría de los primeros futbolistas paranaenses.

En el avance de las páginas se podrá conocer la formación de los primeros equipos, su desenvolvimiento dentro de los campos de juego, la incipiente rivalidad de aquellos tiempos, como así también el fervor de las hinchadas que nacieron a la par de las instituciones, cuyo comportamiento en más de una ocasión nos hace comprender que, por ejemplo, la violencia tampoco es un fenómeno nacido en esta época.

Se podrá rescatar en estas páginas datos estadísticos desconocidos y el desenvolvimiento de los clubes desde sus comienzos, incluyendo muchos que han desaparecido, como así también el origen de los encuentros clásicos de la ciudad, comenzando por el más antiguo de ellos: “Paraná F.B.C.” Vs. “Belgrano F.B.C”, que nació en 1912. Claro está que el primer clásico fue entre Paraná F.B.C. y el desaparecido Estudiantes F.B.C., que con su blanquinegra divisa se retiró de la práctica oficial del fútbol en la década del treinta.

Finalmente, se introducirán algunos datos genealógicos de los actores principales mencionados en esta investigación, con la finalidad de conocer más en profundidad la integración de cada uno de ellos en la sociedad paranaense.