jueves, 13 de septiembre de 2012

CANCHA DE FÚTBOL EN "EL COLMENAL" DE PARANÁ

Vale la pena aclarar que el término de “Colmenal” por colmenar se debe a la denominación usual que en aquellos tiempos se le daba al predio, ubicado a los fondos del Colegio Nacional, en Calle Carlos Gardel. En realidad originalmente El Colmenar abarcaba incluso el predio donde está el actual edificio del Colegio Nacional y llegaba hasta calle Buenos Aires.  El 19 de noviembre de 1896 la Cámara de Senadores de la Nación había sancionado definitivamente la Ley por la cual se autorizaba al Poder Ejecutivo Nacional a construir en el terreno de propiedad fiscal denominado “El Colmenar” el edificio destinado al Colegio Nacional de la ciudad.

También es de destacar que en este sector estuvo ubicada varios años antes la quinta del Barón Alfredo Marbais Du Graty, de familia aristócrata belga, nacido en Bruselas en 1828, quién llegó siendo militar a Brasil y luego se incorporó como Sargento Mayor en el Ejército Entrerriano, para desempeñarse como edecán del General Urquiza  en 1854 mientras éste estuvo al frente de la Confederación Argentina. Precisamente, el 10 de setiembre de 1855 hipotecó ese predio dividido en tres títulos a favor de Juan de Dios Ramos por 400 pesos plata.

En 1858 Alfredo Du Graty le vendió el total de la propiedad, que constaba de 116 varas sobre calle San Miguel (hoy Buenos Aires), por 150 sobre calle Ramírez (C. Gardel) con dos martillos de prolongación, al General Lucio V. Mansilla en 7.070 pesos plata. Un año más tarde la propiedad de Mansilla se amplió en 150 varas sobre la calle Ramírez por 56 varas de fondo por compra que le hizo a doña Francisca Martínez de Olave, cuyos límetes daban con un terreno montuoso que ocupaba la morena Casimira. En 1860 Mansilla le vendió la quinta original de Du Graty al cónsul general paraguayo José Rufo Caminos.

La historia del colmenar es la siguiente: El cónsul Caminos prestó la quinta por el término de tres años a los hermanos Maximiliano y Oscar Durand Savoyat, quiénes en 1861 fundaron un establecimiento industrial de agricultura que denominaron “El Colmenar”, habiéndose iniciado con cuarenta colmenas de abejas de clase seleccionada. Dicho establecimiento tuvo carácter de asociación cooperativa, ya que cualquier vecino podía adquirir colmenas y participar de la producción en forma equitativa. Los hermanos Durand eran naturalistas distinguidos y no tardaron en convertir el terreno en un hermoso jardín dotado de toda clase de comodidades y bellezas, que atraía la concurrencia diaria de la alta sociedad paranaense.

Puede tomarse como otro dato explicativo parcial lo que un cronista deportivo narró respecto a este lugar en una oportunidad:
“EL COLMENAL: UNA FUENTE DE FUTBOL
En aquellos tiempos del rango y mida, cuando para conseguir un lugar para jugar en un baldío, había que hacer cola… (Había muchos pero eran pocos los campos de fútbol.) y hemos dicho cola. ¡Si señores, había que hacer cola hace 40 años!

   El lugar era “El Colmenal” – lo más exacto hubiera podido ser El Colmenar – nombre que venía de añares, porque allí se juntaron los negros esclavos que venían de la época de Rosas y formaron sus tribus…
En ese lugar ubicado exactamente en Buenos Aires y Garay o San Martín y Garay, como se quiera o según le parezca a cada uno, bien podríamos decir que existió el primer hueco inmortal.
  En ese lugar se formaron jugadores de la talla internacional como Natalio Molinari – el muchachito que jugaba a las argollitas – y a quién otro crack, Julio Duchase, inició en el fútbol; allí jugaron los Machi, los Uzín, Antonelli, Pedro Mutio, “Maturana” Núñez, Los Rabuffetti, los Arigós, los Olmos, etc., etc., y muchos más, se jugaban partidos desde salir el sol hasta la entrada., y había que tomar la medida con los pies para saber a quien le tocaba jugar o no.
  Ese “Colmenal”, nombre sin duda mal dicho, pero hecho popular por los  negros de las empanadas criollas, señala una etapa, que bien podríamos decir de primigenia en el fútbol criollo”.

También en aquel espacio de la ciudad acamparon en los años 70 del siglo XIX las aguerridas tropas de Ricardo López Jordán en tiempos de la lucha contra el Ejército Nacional y se extendía su campamento hasta los paredones de la construcción abandonada de la Iglesia San Miguel, donde se encontraban los cañones de su defensa.

Años más tarde funcionó allí el Piquete del Regimiento 12 de Infantería, mostrando un estado de abandono bastante significativo para el año 1895, al punto que el sargento mayor que estaba a cargo del mismo solicitó autorización al Ministro de Gobierno para alojar a sus soldados en el cuartel de policía, dado el mal estado sanitario de los galpones de El Colmenar. “esos galpones no tienen puertas, faltan tablas en las paredes, dejando claros por donde penetra el frío de las noches, exponiendo así a esos soldados a contraer alguna enfermedad…”.

Por muchos años, casi veinte años, fue este sitio el lugar preferido de la muchachada para corretear tras la pelota. Un comentario de 1921 nos ubica mejor respecto a su historia:
“EL COLMENAR. Existe en nuestra ciudad un reducido número de campos de ejercicios físicos y es por esto muy lamentable la pérdida de uno de ellos, máxime cuando es causado por la desidia y el abandono de los encargados de su conservación. Frente al Colegio Nacional existe un campo que en el mundo deportivo se denomina “El Colmenal”.
  Hace años en ese terreno se levantaban cuatro arcos, dos grandes y dos chicos, que indicaban la existencia de dos canchas de foot ball. El “cuerpo enseñador” de ejercicios físicos del Colegio cumplía su misión presenciando algunas bromas de los alumnos.
  Hoy, ni eso… la organización de un campeonato interno de foot ball ha alejado a los alumnos al field de la estación… y de lo que fue “El Colmenal” apenas si queda un  arco derrengado, viejo vestigio de un pasado brillante y candidato seguro a alimento de algún fuego cercano.
Sólo vendedores de diarios interrumpen su soledad con sus juegos, los más por níqueles.
  ¿Pasará a la historia este campo de ejercicios donde se formaron entusiastas partidos con los mejores footballiers de Paraná?
Sería una injusticia y para que no se consuma, convirtiéndose en algún yuyal que oculte el recuerdo de brillantes jugadas, llamamos la atención de la dirección del Colegio Nacional para que no descuide tan lamentablemente este campo deportivo conocido y querido por muchas de las generaciones de deportistas”.

PRIMER PARTIDO DE FÚTBOL JUGADO EN PARANÁ

 En relación al primer partido de fútbol jugado en Paraná, los comentaristas de aquellos tiempos lo recordaron con precisión, sobre todo cuando se cumplieron los 50 años de aquella jornada.  Fueron los alumnos de la Escuela Normal los que el 9 de julio de 1902 enfrentaron a un equipo formado por empleados ingleses que trabajaban en el ferrocarril de Entre Ríos.

El lugar elegido para jugar aquel memorable partido fue el “Campo Candioti”, un amplio predio que se ubicaba frente a lo que hoy es la Terminal de Ómnibus, Avenida Ramírez de por medio. Este terreno ocupaba lo que es hoy la Escuela República de Chile, desde la continuación de calle Urquiza, los talleres de la Dirección Provincial de Vialidad y parte de la Escuela de Comercio Nº 2.

Si bien no hay un antecedente escrito sobre aquel acontecimiento, vale el recuerdo de algunos de los que actuaron en aquel encuentro inaugural del fútbol en Paraná, quiénes testimoniaron en su oportunidad que fue el 9 de julio de 1902, principalmente el profesor don Arturo Gómez.

Aquel comentario de Aníbal S. Vázquez fue más extenso:
Después de esta auspiciosa iniciación, cundió el entusiasmo entre la juventud local y al poco tiempo se organizaron interesantes encuentros entre los equipos representativos de la Escuela Normal y Colegio Nacional, entre los cuales actuaron en aquel año numerosos jóvenes, de reconocida actuación posterior en nuestra ciudad; entre los cuales se recuerda al escribano García, Vao Torné (Tornet García, español, nacido el 24 de enero de 1887 en Minas de Riotinto, Huelva, España, hijo de Maximiliano Tornet Villarreal y Maria Loaiioza García), Dr. Ramón C. Ferreira, Julio M. Calderón, Ricardo F. Arca, señores Ernesto Clark, Pedro F. Mutio, Lucio Cuadra, y otros, a todos los cuales se ha invitado a concurrir al acto de evocación a celebrarse hoy 9 de julio.
Del “Hueco” al “Colmenal”
La rápida difusión del fútbol paranaense corrió con la fundación de entidades que hoy prestigian el ambiente. Casi la mayoría de nuestros clubs nacieron de las inquietudes juveniles de las aulas mencionadas. No era extraño pues que en cualquier “hueco” entre cuatro piedras y las blusas de los actores se demarcaran los arcos y entre pelota va y viene (no olvidamos que era de papel y trapo) quedaban zapatillas y alpargatas, como testimonio del ardor de la lucha.
  De ahí al “colmenal” era una aspiración. El “Colmenal” (hoy campo de deportes del Colegio Nacional) venía a ser la antesala al field con arco y pelota inflada con aire: Campo Candioti.
El field denominado de “Talleres Unión”, en ese entonces era más bien para los asociados del “Entre Ríos Raiways Club” que practicaban diversos deportes y entre ellos el fútbol. Más por vía de distracción que el de formar adeptos.
 El Campo Candioti, cuya vigilancia y conservación estaba a cargo del Concejo General de Educación de la Provincia era sumamente espacioso, pues a más de field poseía una pista para ciclismo, lugares para otros deportes y en los últimos años una pista de patinaje. La finalidad esencial era puramente escolar, pero a falta de otros campos deportivos éste fue facilitado y a fe que cumplió con creces los propósitos ya que fue notoriamente útil.
  Este fue el origen del fútbol paranaense, modesto a carta cabal, pero de ahí nace precisamente el gran ascendiente popular de este juego.
Hoy a cincuenta años
Hoy a cincuenta de aquella significativa fecha se tributará el homenaje merecido que el fútbol rinde a sus iniciados, precursores y dirigentes que han luchado así durante tantos años cumpliendo así una superior finalidad social para la cultura y moral de nuestro pueblo.
Recordación justiciera para todos los que aportaron su esfuerzo para el progreso de nuestro popular deporte cumpliendo con abnegación y desinterés encomiable la loable misión de propender al mejoramiento del músculo y con ello a la vigorización de la juventud, acrisolando la moral y propendiendo a la formación de su carácter que constituye los superiores fines del verdadero deporte.
La Acción vinculada a las razones arriba enunciadas y reflejadas en sus columnas, se hace presente en esta hora de júbilo trayendo su palabra de aliento y aplauso para tantos ignorados precursores, dirigentes y jugadores que contribuyeron con su esfuerzo al desarrollo potente del fútbol paranaense y que deben estar presentes en la recordación”.

lunes, 18 de junio de 2012

LA PRÁCTICA DEL FÚTBOL EN PARANÁ

CIRILO AMANCAY PINTOS
PIONERO EN LA PRÁCTICA DEL FÚTBOL EN PARANÁ
Esta ciudad no escapa a la influencia de los ingleses del ferrocarril en el inicio de la práctica del fútbol, aunque entre la juventud local fue el alumnado de la Escuela Normal el primero en practicarlo. Allí desde 1895 se encontraba ejerciendo como profesor para la mesa examinadora de gimnasia y ejercicios militares, entre otros, Ricardo A. Poitevín, quien luego contribuiría junto a Cirilo Pinto con el inicio en la práctica del fútbol.

Existían desde tiempo atrás disposiciones expresas respecto al ejercicio físico en los colegios, por ello y en ese contexto, puede entenderse la práctica del fútbol. En 1898 el Ministerio de Educación Pública de la Nación había decretado cómo debía llevarse adelante la enseñanza de ejercicios físicos en los establecimientos de instrucción secundaria, disponiendo que se adoptaran las disposiciones pertinentes para que se diera comienzo a la mayor brevedad, distribuyendo el impreso con el programa respectivo a rectores, directores y profesores. Cabe apuntar que también el Colegio Nacional se encontraba en el mismo camino incentivando el ejercicio físico, para lo cual contaba como profesor de gimnasia con el señor Juan R. Cáseres.

La crónica deportiva de la prensa local el 2 de julio de 1952 recordaba:
“El 9 de julio se cumplen cincuenta años del fútbol paranaense. Medio siglo se cumplirá el miércoles de la semana entrante, que jalonan un historial deportivo pleno de emociones, de luchas, de sinsabores, de alegrías y de triunfos; cincuenta años que darán acicate al recuerdo de viejas luchas, de viejos jugadores y pondrán emoción y confrontarán el espíritu de aquellos primeros que dejaron tras de sí el producto de sus afanes que hablan a las generaciones presentes de un pasado que no vuelve, pero que deja en sus manos un deporte constituido, reglamentado y en plena superación”.

Aníbal S. Vázquez, uno de los primeros jugadores paranaenses, es más concreto en el comentario de la página deportiva de “La Acción” el 9 de julio de 1952. En esa fecha visitaba Paraná por quinta vez el primer equipo de Boca Juniors para enfrentarse en un amistoso con el combinado de la Liga Paranaense de Fútbol.

De acuerdo a esta crónica, en los primeros meses del año 1902 un grupo de alumnos becados de la provincia de Chubut llegaron de gira a Paraná trayendo consigo la primera pelota de fútbol con la cual se iniciaron en la práctica los escolares paranaenses.

A partir de  entonces un profesor de la Escuela Normal, don Cirilo A. Pintos (xx), tomó la posta con mucho entusiasmo y dedicación para organizar el primer equipo que jugó en Paraná. “En tales circunstancias supo  vencer todos los inconvenientes y pudo sobreponerse a todos los escrúpulos, iniciando así la formación del primer equipo”, utilizando los alumnos de la Escuela Normal. Al establecer contacto con los ingleses de la estación del ferrocarril logró la elemental información reglamentaria y los primeros rivales para el novel equipo formado.

(xx) Cirilo  Amancay Pintos, nacido por 1873, profesor de la Escuela Normal, trigueño, bajo de estatura, de nariz regular (Registro Cívico 1895);  casó en diciembre de 1905 en Paraná con Elba Delfina Soler. Tuvo además destacada actuación en otras áreas, entre ellas: la fotografía, habiendo dejado un importante material que aún se conserva, alguno de los cuales forman parte de este trabajo.

EL BASQUETBOL EN PARANÁ

La práctica de este deporte, aunque cobró empuje unos años más adelante, tuvo su primera exhibición el domingo 16 de setiembre de 1923 en la cancha que se preparó al efecto en el Parque Mitre, ubicado en el Parque Urquiza en inmediaciones del sector que hoy ocupa el monumento al Cóndor. La prensa local se hizo eco de este acontecimiento con el siguiente suelto:
“El domingo se jugó un partido en el Parque Mitre.
En la cancha que el “Club Sportivo Paraná” posee en el Parque Mitre jugose el domingo un partido de basquetball con el objeto de hacer conocer por sus socios el nuevo juego que marcará, junto con el “Lawn Tenne”, el principio de la actividades deportivas que esta institución piensa desarrollar.
Los deportistas que con motivo del partido final por la Copa Mitre asistieron al Parque Mitre quedaron contestes en reconocer la importancia de la introducción de este nuevo deporte, pues dada la  generosa actividad y rapidez de concepción, así como la necesidad de “combinar” a que se ve obligado el jugador se comprende fácilmente lo que el básquet ball significa como entrenamiento para el foot ball, rugby, natación, remo, box, etc.
Esperamos que otros clubs de esta capital sigan el ejemplo del Club Sportivo Paraná y así, además de aumentarse el campo de acción de los aficionados locales, tendremos oportunidad de ver las nobles rivalidades deportivas, ensanchadas aún más como sucede ya en la Capital Federal, donde existen más de 15 clubs que practican el básquet ball”.

El primer equipo que se formó en la ciudad se llamó “Saturno” y uno de los impulsores de la práctica de este deporte fue Raúl Uranga, años más tarde, gobernador de Entre Ríos. Para principio de 1928 ya se comenzaron a jugar los primeros partidos amistosos. Un suelto de prensa de febrero de 1828 anunciaba lo siguiente: BASKETBALL. Paraná Vs. Saturno. En un partido de carácter amistoso se encontrarán mañana las primeras divisiones de los clubs del epígrafe en la cancha de Saturnia Basquetball en calle Santa Fe,  entre Moreno y Malvinas a las 18 hs. Dirigirá el encuentro el señor Raúl Uranga. Los equipos formarán así: Paraná con Arcioni, Carabajal, Bogoni, Berenguer y Rodríguez. Saturnia con Cordini, Mariotti, Cordini, Marquetti y Nux”.

De la crónica de aquel encuentro surge que Paraná le ganó a Saturnia por 14 a 11 tantos, en cancha de estos últimos y el encuentro tuvo el carácter de revancha. “El partido fue reñidísimamente disputado durante los dos períodos, terminando con el triunfo de Paraná por 14 tantos contra 11. Actuó correctamente de referee el aficionado Raúl Uranga…”.

La actividad continuó desarrollándose con cierta continuidad, hasta que nació el “Quique Basquet Ball”; en abril de 1931 aparecía el siguiente comentario: “Hay entusiasmo por el basquetball. Desde que se fundó el Quique Básquet Ball este noble deporte despertó mucho interés entre los aficionados y en poco tiempo ha logrado reunir un número ponderable de adeptos que lo practica y juega con entusiasmo. En el Colegio Nacional son muchos los jóvenes que se han enrolado en estas actividades y en la actualidad un núcleo de alumnos de tercer año bajo la dirección de Alfredo Pujol se están alistando para competir con otros equipos de esta capital”; jugaban: Pujol, Cordini, Planas, Jaimovich, Martínez, Ruiz Moreno,Hernández, Ordano, Guilbert, Rodríguez, etc.

Dado que esta reseña documental no se extiende más allá de la década del 20 del siglo XX, se agrega como dato anecdótico final que uno de los equipos más representativos de Paraná en este deporte, Echague, inauguró su primera cancha de básquet el 6 de noviembre de 1832.

EL DEPORTE DEL POLO EN PARANÁ

La práctica de este deporte estuvo relacionada al ejército que estaba asentado en la ciudad. Precisamente fue el teniente coronel Aldasoro quién organizó los primeros encuentros de polo en mayo de 1919.

PRÁCTICA DEL TIRO EN PARANÁ

El Tiro Federal Argentino fue creado por iniciativa del Club Gimnasia y Esgrima, mediante Decreto del Gobierno Provincial.
Otra de las actividades recreativas fue la del tiro al blanco, que finalmente se concentró en el Tiro Federal Argentino. Entre los antecedentes recogidos se destaca un concurso de tiro organizado por el Comando de la Tercera Región del Ejército que arrojó este resultado:
Eduardo Montijano 242 puntos (52, 50, 49, 46, 45) y teniente Lino H. Montiel (padre del ex gobernador Sergio Alberto Montiel) 219 puntos (47, 33, 43, 42, 42). En Blanco “Sportiva” Cayetano Forzano se clasificó segundo.

Al mes siguiente se realizó otra competencia en la que se dieron, entre otros, estos resultados:
En la “Sportiva”: 1° premio Lino Hilario Montiel (padre del ex gobernador Sergio Montiel) con fusil Winchester, 2° Cayetano Forzano. En Blanco Comando Tercera Región: 1° Eduardo Montijano. 2° Lino H. Montiel con revólver Webley.

NATACIÓN, REGATAS Y WATER POLO EN PARANÁ

Es fácil suponer que la cercanía del río fue suficiente motivo para que la práctica de la natación, aunque no en forma competitiva, se haya realizado desde los primeros tiempos, a partir del asentamiento inicial de la población de la Baxada. Pero las primeras competencias se fueron dando, de a poco, desde el principio del siglo XX y alcanzaron una mejor organización a partir del Club de Natación Paraná que fue fundado el 5 de marzo de 1909 por don José Pianello y el Dr. Antonio Medina.

El 7 de marzo de 1915 tuvo lugar una gran fiesta náutica, en la que se llevaron adelante pruebas de natación por el campeonato argentino. En la cuarta carrera, en una distancia de 3.000 metros se impuso Federico Thompson, resultando segundo el santafesino Constantino Pisingrille y tercero Pedro N. Candioti, de la misma ciudad vecina. En la séptima carrera de velocidad en 150 metros se impuso Federico Thompson sobre Félix M. Reguera de Santa Fe y Jaime A. Baucis de Paraná.

Para febrero del año siguiente un grupo de entusiastas que gustaban de la  natación organizaron algunas pruebas en el Balneario de la Isla Puente en un anticipo de lo que sería luego la fundación del Paraná Rowing Club. Para el concurso de natación programado para el domingo 27 de febrero a las 2 de la tarde fueron designadas estas personas para actuar como jurado: Doctor Pedro Oberti, Tito Clark, Arturo F. Penny, Eugenio Ramira, Lucio Arengo, Bernardo Elitcheri, Dr. Antonio Medina, Dr. Eduardo Sobral, Agustín Oberti, Andrés J. Zapata y Ataulfo Coutada.

Los resultados de las distintas pruebas fueron los siguientes:
. En 4.000 metros: 1° Federico Thompson en 39’. 2° Enrique Thompson con 41’ y 1/2. 3° J. S. Garamendi con 42’.
. En 200 metros ganó Federico Thompson con 1’36’’. 2° Enrique Thompson. 3° G. Baucis.
. En 10 metros: 1° Francisco Uranga. 2° José Díaz. 3° J. Jaroslavsky.
. En 20 metros: 1° Miguel Zambrano. 2° Manuel De Felipe. 3° Carlos Soto.
. En 50 metros: 1° Anselmo Godoy. 2° Rafael Zambrano. 3° José Tost.
. En 500 metros: 1° Enrique Echemendigaray. 2° A. Yódice. 3° J. Baclieri.
. En 100 metros: 1° A. Yódice. 2° J. L. Garamendy. 3° Alejandro López.
. En zambullida: 1° B. Acosta. 2° E. Ramírez. 3° P. Tobal.
. En 1.000 metros: 1° E. Echemendigaray. 2° H. Medina. 3° J. L.  Garamendy.
. En salto: 1° G. Baucis. 2° Federico Thompson. 3° Enrique Thompson.
. En Palo Jabonado: 1° Federico Thompson. 2° Alejandro López.

Para marzo de año siguiente se resolvió fundar el Paraná Rowing Club. La noticia fue publicada en un suelto de esta forma: “Un núcleo de conocidos caballeros ha resuelto formar un Club de Regatas que se denominará Rowing Club. Para ello cuentan con un crecido número de adherente. En breve celebrarán una reunión para dejar constituida la Comisión Directiva”. El martes 3 de abril siguiente se reunieron con la finalidad de designar la Comisión Directiva la quedó compuesta por las siguientes personas: Ingeniero Miguel Izaguirre, Doctor Conrado Ferreyra y Ataulfo Coutada quienes se encargarían de hacer un proyecto de estatutos y luego llamar a asamblea general para dejar definitivamente constituida la sociedad.

Los jóvenes integrantes de esta nueva sociedad se reunieron en el salón de la Biblioteca Popular para tratar diversos temas relacionados con la práctica del nuevo deporte. Entre los presentes en dicha reunión estuvieron las siguientes personas: Ingeniero Miguel Izaguirre, Ezequiel Balbarrey, Giandana, Arturo F. Penny, Cavallo, Toribio E. Ortiz, Dr. Sobral, Ingeniero Vanetta, Bertozzi, Ataulfo Coutada, Ingeniero Sanguinetti, etc.

Las primeras acciones de este club se desarrollaron en su primer local social, ubicado en calle San Martín N° 212 frente a la Plaza Alvear. Para setiembre de 1917 adquirieron el primer bote, cuatro remos y timonel al Club Regatas de Santa Fe.

Un grato acontecimiento para el deporte de la natación se dio en marzo de 1918 cuando el aficionado del Club de Natación Paraná, José María Izaguirre, intentó el record de los nadadores argentinos al efectuar el raid Paraná – Santa Fe, que faltó concretar por pocos metros. Al respecto el diario “La Nación” de Buenos Aires hizo alusión a este hecho en el siguiente suelto: “Todo esfuerzo digno y que revela que el ejemplo del nadador Tiraboschi no ha sido en vano, es el realizado por el joven aficionado del Club de Natación de Paraná José M. Izaguirre al intentar el recorrido a nado por el río Paraná de la distancia que media entre la capital de Entre Ríos y Santa Fe. Para los que conocen las condiciones muy especiales en que puede hacerse la travesía a favor de la correntada, no será sorprendente que el joven aficionado haya logrado la casi obtención de su propósito. Sin embargo indica todo un notable esfuerzo de mantenimiento y por lo tanto revelador de condiciones que habilitan al aficionado Izaguirre para que intente nuevamente su raid en otros de mayor aliento con mejor fortuna”.

Con motivo de la realización del Campeonato Nacional de Natación de los cuatro kilómetros, el domingo 17 de marzo de dicho año se realizaron varias pruebas organizadas por el Club de Natación Paraná en la zona del Balneario de la Isla Puente.  Los resultados fueron los siguientes:
1.- Carrera de 20 metros: 1° Ricardo M. Etcheves. 2° Adolfo Aldao. 3° Juan B. Monti.
2.- Carrera de 50 metros: 1° Manuel A. De Felipe. 2° Ricardo M. Etcheves Baucis. 3° Juan B. Monti.
3.- Carrera de 80 metros: 1° Guillermo Edwards. 2° Enrique Etcheves Baucis.
4.- Carrera de 120 metros: 1° Horacio Medina. 2° Arturo Edwards. 3° Roberto Aldao.
5.- Carrera de 200 metros: 1° José J. Thompson. 2° Pedro A. Candioti del Club de Regatas de Santa Fe. 3° Francisconi.
6.- Carrera de 300 metros: 1° Rafael Llorens. 2° Roberto Aldao. 3° Guillermo Edwards.
7.- Carrera de 1.500 metros: 1° Arturo Thompson. 2° Arturo Edwards. 3° José Fabro.
8.- Carrera de 4.000 por el Campeonato Argentino de Natación: 1° Arturo Thompson en 33’30’’. 2° Pedro A. Candioti, del C. Regatas de Santa Fe en 34’. 3° Enrique Etchemendigaray con 36’. 4° Rafael Llorens con 38’.

Los primeros grandes representantes del Club de Natación Paraná en las competencias internacionales fueron los hermanos Federico y Enrique Thompson, Freddy y Quique, quienes el 5 de abril de 1919 participaron en las pruebas preparatorias para las grandes carreras internacionales que se realizarían en Río de Janeiro, Brasil, el siguiente mes. En 120 metros clasificó segundo Federico Thompson y en 300 metros ganó Enrique Thompson. A la semana siguiente Enrique Thompson con un tiempo de 1’34’’ 1/5 ganó en la pileta Balcarce de Buenos Aires el Campeonato Sudamericano de Velocidad en 128 metros, adjudicándose por ese año la Copa “Marcelo Costa Paz”, sobre su rival Nemesio de Olariaga. En dicha competencia no pudo participar el conocido nadador Saturnino Álzaga Unzué.

Ambos hermanos paranaenses se preparaban para la competencia en Brasil y exhibían sus logros más resonantes. Federico Thompson de 1910 había logrado dos primeros premios, tres segundos puestos en campeonatos y había triunfado en 13 competencias de menor importancia. Su hermano Enrique desde el mismo año había ganado 3 campeonatos y 17 carreras de menor importancia.

La actuación en el Campeonato de Natación Sudamericano realizado en Río de Janeiro el 18 de mayo de los hermanos Thompson fue descollante. Federico T. salió segundo en 100 metros y Enrique T. también clasificó segundo en 1.300 metros. En febrero del año siguiente participaron de competencias organizadas por la Asociación de Jóvenes Cristianos de Buenos Aires ganando Federico Thompson en 100 metros y Enrique Thompson en 200 metros.

Es digno de destacar también que por primera vez se registró el raid Villa Urquiza – Paraná el domingo 27 de marzo de 1921 realizado por el nadador del Club de Natación Paraná José M. Mesón, por lo que recibió muchísimas felicitaciones. Hizo el recorrido en 2 horas y 42 minutos, anotándose un promedio de 28 brazadas por minuto en estilo pecho, en casi todo el recorrido.

Hacia del mismo año se realizaron pruebas en la Isla Puente con los siguientes participantes. Raúl Uranga, Francisco Uranga, Luis C. Balceda, Humberto Zulián, Vicente Viva, Cecilio Benítez, Aníbal Etcheves, Pedro Llorens,, Pedro Rodríguez, Martín Picó, Casimiro Olmos, Pedro Sareieta, José M. Mesón, Juan C. Caraffa, Domingo Russo.

Años más adelante, el representante del Paraná Rowing Club, Francisco Uranga, compitió en Buenos Aires con gran suceso, empatando con el porteño Zorrilla en 100 metros y logrando batir los records de 80 y 40 metros.

En las actividades deportivas acuáticas, aunque sin información sobre sus actividades existe la fecha del 15 de marzo de 1890 como presunta fundación del “Club de Regatas Entre- Riano”; luego fue el Paraná Rowing Club la entidad que fue marcando el rumbo en los primeros tiempos, a lo que años más tarde se agregaría (en la década del ’30) el Club Atlético Estudiantes. Los presidentes del Rowing desde su fundación fueron en la citada época los siguientes: 1917, 1918 y 1919 Miguel F. Izaguirre; 1920 Roberto Vanetta; 1921 y 1922 Rafael Ávila Castilla; 1923, 1924 y 1925 Arturo Penny (finalizando ese período Miguel F. Izaguirre, secundado como secretario por J. Carbini); 1926 Oscar Reula. Dicho año integraron también la Comisión Directiva: Federico Culó, vice presidente; Enrique Alonso (h), secretario; Lino Churruarín, tesorero; Alejandro López, Mauricio Van Der Brock y Salomón Rotman, vocales; Luís F. Garramendy, capitán.

En remo el citado club tuvo socios que realizaron importantes raids, como el de la ida y vuelta a Corrientes, otro igual a La Paz, Diamante y repetidos cruces a Santa Fe. Para 1926 contaba con 20 embarcaciones. También para entonces habían logrado numerosos trofeos y medallas en carreras de piraguas, principalmente contra sus pares de Santa Fe.

En wáter polo tuvo su primer gran equipo representativo, que llegó a competir en Buenos Aires en 1921, integrado por: Arcioni; Federico Thompson y Brigquiau; Arturo Thompson, Francisco Uranga, Enrique Thompson y F. Torino. El equipo de 1926 realizó una excelente campaña ya que de 17 encuentros sólo perdió frente al G.E.B.A. (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires); integraron dicho equipo: Jorge Uranga, Federico Thompson y José Calderón; Enrique Thompson, Oscar Izaguirre, Arturo Thompson y Carlos Otaño.