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ARTURO EDWARDS |
Más
de mil personas concurrieron a
Allí estuvieron las familias de Álvarez Prado, Zambrano, De Elía, Izaguirre, J. Uranga, Camps, Moore, Thompson, Cancio, Tapia, Zanini, Zani, Mayer, Mayo, Rotman, Montaño, etc.
“¡Alonso! ¡Alonso! ¡For Ever! Es este el grito que repercutiera en todos los ámbitos, el héroe de la jornada, el que diera a su equipo el triunfo tantas veces preveido (previsto), la exteriorización exacta de su poder, mil veces: ¡hurrah!
Tarde de grandes emociones, brega
lucida, brillante, conjunto de bellezas y elegancias, entusiasmos delirantes,
he ahí comprendido todo lo que en la tarde del domingo pasara en el field que
el club Estudiantes tiene frente a
Belgrano se presentaba con variantes en su composición, lo mismo que su contrario y esto daba mayor interés y si añadimos que los dos tratarían de luchar palmo a palmo por el triunfo, ya se puede dar una idea de que todo hacía presagiar lo que más tarde contemplamos, una gran lucha.
La tarde templada, un ambiente saturado de aromas y de vida dábanle a la brega todos los contornos de algo grande”.
Belgrano se presentó a las tres y media con camiseta azul oscura a rayas blancas y pantalón blanco, siendo seguido por Estudiantes, con casaca y pantalón blancos ante el aplauso sostenido de los asistentes. Los equipos aparecieron formados con:
Estudiantes: Díaz; Thompson y A. Montiel; Arigós, Solier y E. Montiel; Izaguirre, Luís Cavallo, Pedro Mutio, Valentín Alonso y Balbarrey.
Belgrano: Rabuffetti; Molinari y Malatesta; Flossi, Calderón y Bogado; Raspini, Lanata, Cisneros, Gorosito y Frutos.
Hasta los primeros 20´ el juego tuvo la iniciativa de Estudiantes y desde entonces se equilibró algo el juego. La defensa de Belgrano recibía el aplauso de sus parciales por sus acertadas intervenciones, pero la persistencia de la línea media estudiantil hacía peligrar la valla belgranense. “sin embargo unos 10´ antes de terminar el primer período, estos consolidan sus posiciones y ataques bien encabezados por Frutos y Raspini, con la cooperación de la línea central delantera, llevando fuertes asedios a la valla de Estudiantes. Con los azul y blancos en el ataque terminó el primer tiempo.
Comenzado el período final Díaz resultó herido en la mano derecha, lo que terminó sirviendo de acicate a sus compañeros que se tenían mucha fe acometiendo con firmeza, todo lo cual hizo de “Estudiantes un solo hombre, pues todos contribuyeron con su eficaz y decidido apoyo a la victoria vislumbrada desde la iniciación de este período, que se coronara después con el franqueo por dos veces de la valla contraria”.
A los 30´ Mutio de frente a la valla combinó con Alonso con pase hacia atrás y éste remató fuerte, bajo y a la izquierda desde unos cinco metros que hizo estéril el esfuerzo de Rabuffetti. “un clamor estupendo y nunca oído invade la cancha, los ¡urrah! Y los aplausos dan mayor energía a los de Estudiantes”.
5´ más tarde Balbarrey le hizo un pase a Valentín Alonso y éste remató fuerte y alto, a la derecha de Rabuffetti, que nada pudo hacer para salvar el segundo y definitivo tanto de Estudiantes. El delirio de la parcialidad fue desbordante. Se lograba prácticamente asegurar otro campeonato y no era para menos. No satisfechos continuaron atacando y Mutio se perdió una gran oportunidad cuando remató desde corta distancia por arriba del horizontal.
Pero la suerte estaba echada: ¡resultaba Campeón Estudiantes! La victoria había sido prueba palpable de su gran poderío. Sus hombres que diremos todos merecen conocimiento acabado de sus puestos, sus quites, pases y avances, sobre todo en el segundo tiempo, le dieron el engranaje necesario y eficaz para contrarrestar a la defensa contraria, que necesario es proclamarlo, rayaron a gran altura, avasallando a pesar de sus esfuerzos y culminado con la victoria, laurel que les acredita el triunfo en el campeonato de primera división y los hace acreedores a la posesión de la hermosa copa como premio elocuente de las raras y nobles energías, que puestas en consorcio con el conocimiento de este noble deporte, los subrayan con el título de campeón.
Se destacaron en aquel partido Alonso, rápido y certero en sus disparos, Balbarrey, Izaguirre, Mutio, y todos en general. En Belgrano sobresalieron Molinari y Malatesta, pareja incomparable de backs quienes actuaron con acierto al sostener una poderosa barrera a los ataques contrarios. El referee estuvo mejor que en otras oportunidades, pero igual su desempeño fue discreto. La concurrencia llevó en andas a Alonso y al arquero Díaz por las calles de la ciudad, enarbolando su bandera bicolor, recibiendo el aplauso a su paso y flores que tiraban las damas desde los balcones[2].
Como
celebración del nuevo título obtenido los estudiantiles viajaron el 9 de
setiembre en una lancha especial rumbo a Santa Fe, para ir luego hacia Rafaela
donde sostuvieron un amistoso con Atlético de esa ciudad (que venía de derrotar
a Belgrano por
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